jueves, 6 de diciembre de 2012

Aviso.

Las espinas que me hieren crecen y me atraviesan desde un vacío en lo más hondo, de dentro a afuera, y asoman rasgando mi envoltura para mayor dolor de quien quiera que se atreva a acercarse demasiado.

1 comentario:

Yomisma dijo...

Eran. Afiladas y duras. Fueron. Parte del pasado. Pero aún, cuando mis cortezas son ya tan duras como las de una señora mayor con hijas crecidas, aún las recuerdo. Forman parte de mí, y me divierte recordarlas. Bravo, señor de los inimaginables. Sigue así, agrio y chispeante. Agrio las más...pero chispeante las mejores. Formas parte de mi vida y mis recuerdos, y eso es una alegría para mí. Animo, ciclista.