domingo, 29 de julio de 2007

A estas horas...

Ya ha pasado la tarde de domingo. Son raras las tardes de domingo, sobre todo si son de resaca. Dan que pensar a los que tenemos la suerte de pasarlas ociosos de vez en cuando.

Ahora son las diez y media aquí en Sevilla. En Ramala es una hora más tarde. Deben ser las cinco y media de la tarde en Buenos Aires. Y en Sydney acabará de despuntar el alba. Hay luna llena. En el invierno argentino habrá a estas horas mucha gente tomando mate en los parques buscando un rayo de sol que les conforte. Las cafeteras estarán humeando en Australia antes de ir a trabajar. En las camas palestinas se dormirá como casi siempre con intranquilidad. Y aquí los 33ºC son lo que no nos deja dormir.

A mí hoy me preocupa poco lo que suceda mañana. Lo más probable es que todo transcurra con normalidad. Me levantaré tarde, o no, desayunaré, regaré las plantas, haré alguna gestión, arreglaré un poco la casa, haré la comida... en fin, lo de todos los días en que no hay que currar.

A Garib esta noche de insomnio ya le preocupa saber si mañana podrá ir por el pan, si su hijo Abdallah andará enredando en alguno de esos grupos cantera de fedayines, si a su hija Aícha no le dejará, de nuevo, concentrarse en el colegio el recuerdo de su madre, o si mañana le dejarán volver a tiempo del trabajo a casa los soldados del control israelí.

A Paula en Buenos Aires el mate le hace más llevadera esa extraña sensación de inestabilidad que le causa no encontrar el laburo que le llena. Además, desde que Ernesto se fue de casa tampoco está para malgastar las fuerzas en otra cosa que no sea buscar la felicidad en las pequeñas cosas como pasear a su perrita o chatear con ese madrileño al que pronto conocerá en su viaje hacia un futuro más prometedor.

A Andrew el café es lo único que le permite sentirse persona a las seis y media de la mañana. Le queda más de media hora de coche hasta la oficina donde tendrá que lidiar con cuatro empleados que no merecen el sueldo que les paga. Menos mal que hoy sale un poco antes, que para eso es el jefe, a comer con la chica a la que conoció el viernes en el pub.

Está sonando el teléfono. Seguro que es alguien que quiere charlar un poco antes de ir a dormir.

jueves, 26 de julio de 2007

Ecos.

Ecos de un grito casi olvidado que sigue rebotando en las paredes de una habitación cerrada. Ecos que, tras el descuido que resquebraja los muros, escapan expandiéndose por la casa. Ecos que con cada golpe se debilitan gimiendo contra la muerte cierta que les espera en el vacío intermedio. Ecos que hacen vibrar el cristal de las ventanas mal cerradas. Ecos de fantasías conformistas, de complacientes ilusiones, de alegrías infinitesimales, de orgullos pisoteados, de locuras adolescentes, de esperanzados perdones, de consentidas insensateces, de maletas de plástico negro, de estúpidos remordimientos, de tatuajes en las entrañas, de falsas convicciones, de devastadoras derrotas, de efímeras reconquistas, de batallas ganadas, de guerras perdidas... Ecos que al fin y al cabo no son más que ecos, ecos, ecos...

Escote.

Lo divertido del
escote
es, precisamente, que no
es, ni siquiera cote.
es transparente.

lunes, 23 de julio de 2007

Vientre. Vértigo.

Vientre. Vértigo.

Nunca vi tan claramente como anoche lo hice con mis manos. Las formas desbordaron todo equilibrio posible. Acercarse a la vida, inevitable paso atrás y… vértigo. El centro del universo en mi mano. La fuente en mi mano. El sol padre hecho madre bajo mi mano.

Te quiero no decir que te quiero. Esta muerte parece pasión. Ese abismo parece ombligo. Si la vida fuera tu vientre quién muriera a este estar nacido, ¿para nacer otra vez?

domingo, 22 de julio de 2007

Libres dos males da nosa ialma...

Veamos: Sevilla, Rias Baixas, Tierra de Cádiz, salmón, tabulé, tiramisú, tabaco brasileño, queimada con su conjuro, el sonido del agua, la brisa nocturna, estrellas, luna, Nube, Roberto, Loli, Afú y un servidor... Joder, qué noche. ¿Alguien da más? ¡Os quieroooooooo! Jajajaja.

Mouchos, coruxas, sapos e bruxas.
Demos, trasnos e dianhos, espritos das nevoadas veigas.
Corvos, pintigas e meigas, feitizos das mencinheiras.
Pobres canhotas furadas, fogar dos vermes e alimanhas.
Lume das Santas Companhas, mal de ollo, negros meigallos, cheiro dos mortos, tronos e raios.
Oubeo do can, pregon da morte, foucinho do satiro e pe do coello.
Pecadora lingua da mala muller casada cun home vello.
Averno de Satan e Belcebu, lume dos cadavres ardentes, corpos mutilados dos indecentes, peidos dos infernales cus, muxido da mar embravescida.
Barriga inutil da muller solteira, falar dos gatos que andan a xaneira, guedella porra da cabra mal parida.
Con este fol levantarei as chamas deste lume que asemella ao do
inferno, e fuxiran as bruxas acabalo das sas escobas, indose bañar na praia das areas gordas.
¡Oide, oide! os ruxidos que dan as que non poden deixar de queimarse no agoardente, quedando asi purificadas.
E cando este brebaxe baixe polas nosas gorxas, quedaremos libres dos males da nosa ialma e de todo embruxamento.
Forzas do ar, terra, mar e lume, a vos fago esta chamada: si e verdade que tendes mais poder que a humana xente, eiqui e agora, facede cos espritos dos amigos que estan fora, participen con nos desta queimada.

Y que conste que yo no digo nada, que después todo se sabe...

jueves, 19 de julio de 2007

¿Justicia?

Me siento absolutamente engañado. Desde que soy pequeño me están comiendo el coco con eso de que hay que ser bueno, no decir mentiras, respetar a los demás... Y si en alguna ocasión hago lo contrario ya me cuesta dormir bien. Pero resulta que cada día tengo más pruebas de que los que se llevan el gato al agua son los cabrones, los mentirosos, los que no respetan otra cosa que no sea su propio bolsillo, los indecentes en definitiva.

Ahora estoy en la tesitura de decidir entre hacer lo que mis padres (siempre humildes, siempre buenos) me han enseñado o comportarme como un miserable mentiroso.

La primera opción es la moralmente adecuada, porque defiendo la verdad sin trampa ni cartón, pero sólo tengo mi palabra para hacerlo, y eso no es suficiente para la ciega justicia. La segunda opción va en contra de la ética, porque defiendo una verdad con una mentira, pero eso a la ciega justicia no le importa y ni mi delicado estado socio-económico ni mi reputación se resentirán, aunque yo no pueda perdonarme traicionar mis principios.

¿Honestidad y pérdida, o falsedad y éxito?

Yo apuesto por la verdad honestamente defendida con mi palabra. ¿La Sra. Justicia sabrá verla?

Os mantendré informados sobre la utilidad de la honestidad en esta puta sociedad.

lunes, 9 de julio de 2007

Ítaca.

Yo tampoco sé a dónde voy. Quizás sea esa la verdadera cordura. ¿Dónde está mi patria? ¿Dónde está mi felicidad? Yo no quiero viajar atado al mástil. No sé por qué no debo desviarme de un camino que no sé a dónde me lleva. Yo quiero escuchar el canto de las sirenas de cerca. Yo no entiendo de estrellas que me guíen, ni de penélopes que me esperen. Ni siquiera sé qué hago embarcado en esta odisea. Me vi de repente en medio del mar sin otra opción que navegar. Nadie me dijo cuál era mi destino, ni me dio el rumbo a seguir.

Entre idas y venidas, de vez en cuando, veo una isla que ya conozco. He descansado otras veces allí. Su bahía es grande y buen refugio. Es familiar, siempre lo es. Pero nadie me (re)conoce allí. Las tormentas no se atreven a entrar, la costa me arropa. Las bodegas ya están llenas de nuevo. Y me voy con la sensación de dejar algo mío atrás.

Nuevos puertos, nuevas gentes, vientos fuertes, calmas chichas, mares cálidos, ocasos tranquilizadores, cabos fieros, océanos fríos, estrechos expectantes, faros amenazantes...

Hoy, tras la tempestad, he despertado en tu playa. Hoy vuelvo a tener una familiar sensación de serenidad. Vuelvo a descansar. Hoy tengo la sensación de que en la arena sobre la que reposa mi todavía húmeda mejilla... Ítaca existe.

sábado, 7 de julio de 2007

Puñetero oráculo.

Elegí un libro al azar y al azar abrí una página después de preguntarle algo que no os revelaré. El muy puñetero fue por azar "Del amor y otros demonios", y por azar desde su página 114 respondió: "Nada es más útil que una duda a tiempo". El muy puñetero. ¿Es esto o no es esto onanismo oracular? Para este viaje no hacían falta alforjas.

Dispuesto a sacar partido de la manifestación del improvisado oráculo la cuestión ahora es si esta duda es o no a tiempo. Que supongo yo que sean cuales fueren las causas que dieron lugar a su génesis, lo cierto y verdad es que la duda ha sido generada. Por tanto creo poder afirmar que... ya no sé de lo que hablaba.

Total; que creo una duda con la simple intención de tener algo que contar y resulta que ahora tengo una duda y una respuesta que, perdónenme ustedes, no me resuelve la duda. Ahora, eso sí, qué contento estoy con mi útil duda, suponíamos, creo, que a tiempo. ¿O no llegamos a suponerlo?

De cualquier forma, si bien la respuesta no soluciona, al menos conforta. Suponiendo, claro está, que hubiésemos llegado a suponer que es una duda a tiempo.

Como el del chiste: "Pues sigo cagándome en los pantalones, pero desde que voy al psicólogo lo llevo muy bien".

A ver ahora quién es más onanista. ¿Le pregunto al libro? Veamos. Al azar página 140: "No sólo nosotros, sino la España entera". Os aseguro que ha sido el libro.

Hombre... reconocedme que algo de razón sí que tiene.

viernes, 6 de julio de 2007

Muerte.

Tengo una imagen grabada en la cabeza. Un coche de la Guardia Civil corta el tráfico. Un poco más allá, en el suelo, una sábana blanca cubre lo que parece un cuerpo. Un parapente permanece arrugado sobre la valla que bordea la carretera, y junto al cuerpo una silla de vuelo. El coche fúnebre espera a un lado.

Cuatro pilotos dan vueltas por el aterrizaje como quien busca desesperádamente una joya perdida, una razón. Serios, sin lágrimas en los ojos. No hay palabras, no hay preguntas. La montaña está en silencio. El sol se acerca al horizonte.

Los demás vuelan sobre la tarde más silenciosa que recuerdo. No lo saben, ni queremos que lo sepan. La muerte ha hecho acto de presencia. No estaba invitada, pero no nos sorprende su visita. Ya la vimos de cerca antes, pero nunca se paró por aquí.

Desde el cielo a la tierra; no puede ser de otra manera.

martes, 3 de julio de 2007

Leche de almendras y agua de canela...

Un beso junto al río. Eso es lo que me apetece esta noche; leche de almendras con agua de canela. Sabrosa, suave, cremosa, dulce, fresca, afrodisíaca, efímera... sobre todo efímera. Esta bebida tiene un nombre con todas sus acepciones luchando por sonar mejor que las demás: Aurora. Aunque creo que en el diccionario le falta un significado.

Por cierto: ¿Habéis visto alguna vez despuntar la aurora en un desierto? Yo sí. Lo transforma. No sabe uno si desear que llegue el día o que la noche dure para siempre.